¿Cómo se lavaba la ropa antes de que existiera la lavadora?

Como fábrica de detergentes nos interesa todo lo que tenga que ver con nuestros productos y con su historia, por eso hoy hemos querido hacer un recorrido histórico, para conocer la forma en la que antiguamente lavaban ropas y tejidos, antes de que se inventara la lavadora.

En la antigüedad las mujeres lavaban sus “trapos” en el río, ayudándose de las piedras, para eliminar bien la suciedad.  Pero poco a poco fuimos evolucionando, hasta encontrar fórmulas perfeccionadas y más efectivas de hacer la colada.

La evolución de la colada

Como fábrica de detergentes queremos hablarte de cómo ha ido evolucionado la forma de hacer la colada, a lo largo de todos estos años.

Los que podían permitírselo contrataban lavanderas o enviaban la ropa a lavar fuera de la casa, de hecho así surgió el gremio de las lavanderas, mujeres que tenían una gran fuerza física y que eran las reinas de los lavaderos públicos. En los lavaderos había agua corriente, ya que se encontraban junto a cauces de agua, la cual se canalizaba con grandes tuberías y se calentaba en hogueras después. Las mujeres después escurrían la colada con la ayuda de sus propias manos, utilizando el jabón que elaboraban de forma natural, con grasa animal, hervido con lejía. Restregaban este jabón por la ropa sobre una tabla y lavaban bien la prenda antes de escurrirla y colgarla en los tendederos comunitarios.

Pero como fábrica de detergentes podemos decirte que esto fue evolucionando y cambiando, sobre todo con a finales del siglo XVIII, cuando la gente podía ya cambiarse de ropa más a menudo, gracias a que se abaratase el precio de la tela con la llegada de la Revolución industrial, lo que hizo que la colada tomara más protagonismo.

En el siglo XIX las lavanderías más lujosas eran privadas, con suelo de piedra, pilones de ladrillo y un canal para el desagüe. La colada ya se hacía en tinas de madera, con grifos y agua caliente y fría. Empezaron a separar la ropa por colores y tipos de tejido y a frotar previamente las manchas más difíciles antes de dejarlas en remojo, con agua tibia y sosa.

En 1779 se inventa la escurridora, diseñada por George Jee y la ropa se empieza a pasar entre dos rodillos que funcionan a través de una manivela. De este modo se eliminaba rápidamente el exceso de agua y se conseguía un secado mucho más rápido de los tejidos. Después se utilizarían las planchas de hierro, que se calentaban al fuego, las tinas y los demás útiles para hacer la colada, que eran principalmente de madera. Pero después las comenzaron a fabricarse de zinc, hierro o vidrio.

En 1961 aparece una primera versión de la lavadora, llamada máquina de lavar, que contaban con un tonel con paletas en su interior y se podía llenar de ropa y funcionaba con una manivela que hacía girar las paletas. Aunque se estropeaban fácilmente y destrozaban algunas prendas de ropa. En 1906 aparecen las primeras lavadoras eléctricas, pero la combinación de agua y de electricidad hizo que en un principio resultaran peligrosas. En 1960 se registra la primera patente de una lavadora en Inglaterra y en 1966 llega a España la primera lavadora automática, gracias a la marca española Balay.

Como fábrica de detergentes seguimos evolucionando la tarea de hacer la colada, proponiendo productos específicos con un alto poder concentrado, para eliminar todo tipo de manchas con total facilidad.

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