¿Es importante tener rutinas de higiene personal?

Llevar una vida saludable no sólo es comer bien y hacer deporte, también significa tener en cuenta nuestra higiene personal. La higiene personal engloba todas aquellas rutinas de limpieza y aseo que llevamos a cabo a lo largo del día; Lavarnos los dientes, lavarnos cara y manos, ducharnos, hidratarnos cara y cuerpo, cortarnos las uñas, ponernos desodorante y colonia, llevar ropa limpia, peinarnos, exfoliarnos la piel, etc. Toda una serie de rutinas que hacen mejorar nuestra sensación de confort y nos hace sentirnos bien con nosotros mismos y con nuestro cuerpo. Además, supone una imagen muy agradable para todos los que nos rodean y transmite una sensación de bienestar con nosotros mismos y de llevar a cabo una vida saludable y ordenada.

Las rutinas de higiene personal aumentan nuestra autoestima porque nos vemos arreglados, nos sentimos bien, nos sentimos limpios y eso ayuda a vernos con mejores ojos y a sentirnos más seguros.

Ejemplos para llevar una rutina de higiene personal saludable

Lo primero que debes hacer es lavarte la cara con agua templada o fría, eso te ayudará a despertar, desinflar ojos y cara, retirar legañas y a limpiar tu rostro. Lo mejor es utilizar un jabón limpiador para sanear nuestro rostro y sentirlo aún más limpio. Después de lavar y limpiar nuestra cara lo mejor es aplicar un sérum o crema hidratante que cuente con protector solar, porque a la vez que aportamos hidratación también protegemos nuestra piel de los rayos del sol.

El segundo paso es lavarte los dientes. Este paso te hará sentir mucho mejor, sintiendo un aliento fresco y renovado libre de bacterias y mal aliento. De esta forma podrás seguir haciendo todas tus tareas con la boca limpia y eso te hará sentirte mucho más cómodo. Una vez acabes de desayunar deberás volver a lavarte los dientes para mantener tu boca limpia  y fresca, teniendo en cuenta que vas a estar en contacto con gente.

Si decides ducharte por la mañana, puedes aplicar la rutina del rostro una vez salgas de la ducha. Ducharte te hará ver el día con mejores ojos, te hará despertar de mejor humor, te sentirás limpio, con fuerza y renovado. Después del chapuzón lo mejor es secar muy bien nuestro cuerpo con delicadeza y aplicar una crema hidratante para cuidar nuestro cuerpo, tanto en invierno como en verano. Después aplicamos desodorante y colonia, nos vestimos con la ropa elegida, nos peinamos y nos arreglamos.

Antes y después de cada comida lava bien tus manos con agua y jabón, para evitar transmisión de enfermedades y bacterias o virus. Es una rutina de higiene personal indispensable para conseguir proteger tu cuerpo de suciedad o virus, con los que entra en contacto durante todo el día.

Otra rutina de higiene personal que puede ayudarte mucho es hacer una ducha de agua caliente acabándola con agua fría antes de ir a dormir. Es una forma muy saludable de relajarte y olvidar el estrés de todo el día y, además, reactivarás la circulación.

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